Final de A mil kilómetros de la Navidad

1 h 42 min

Raúl (Tamar Novas) es un treintañero al que todas las desgracias de su vida le han sucedido en Navidad. Por eso odia los villancicos, los Reyes Magos y todo lo que huela a espíritu navideño. Todos los años pasa las fiestas en alguna playa remota... pero este año, su jefe tiene otros planes: tendrá que viajar para auditar una fábrica de turrones de Valverde, un pueblo que vive por y para la Navidad. Y por si fuera poco, tendrá que compartir casa con Paula (Andrea Ross), la profesora del pueblo, que sueña con batir el récord del belén viviente más grande del mundo. ¿Podrá este Grinch madrileño sobrevivir a su peor pesadilla?

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A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de A mil kilómetros de la Navidad

Final de A mil kilómetros de la Navidad explicado

A mil kilómetros de la Navidad sigue a Raúl, un auditor que odia la Navidad, cuando es enviado a un pequeño pueblo donde todo el mundo se obsesiona con el período festivo para realizar un último trabajo antes de las vacaciones. Aunque consigue resistirse durante un tiempo a la contagiosa alegría de todos los habitantes del lugar, ésta acaba calando en sus huesos. Con el intento de récord mundial del pueblo pendiendo de un hilo debido a problemas financieros, Raúl ofrece ayuda y esperanza, pero cuando los problemas de dinero se extienden más allá del belén, parece que tendrá que hacer algo más por la gente de Valverdes.

En esencia, Valverdes no es precisamente el pueblo más acomodado. La fábrica de turrones local es el lugar donde trabaja gran parte de la población, y cuando Raúl descubre algunos problemas con las cuentas, ve algunas cosas que le preocupan. Sin embargo, tras dejarse llevar un poco por las fiestas locales, da tiempo al jefe de la fábrica, Mateo (Peter Vives), para que se ponga al día antes de presentar su informe.

El final de A mil kilómetros de la Navidad

El problema es que Mateo ve a Raúl como un rival amoroso, y por ello decide utilizar sus descubrimientos como arma para ponerlo en entredicho con Paula (Andrea Ros), pero cuando uno de los trabajadores de la fábrica le habla mal de Raúl, se inicia un juego de susurros chinos en el pueblo, con el resultado final de que todos los lugareños quieren que Raúl se vaya. Mientras tanto, Mateo tiene la oportunidad de ser el interés amoroso que siempre quiso ser para Paula.

Sin embargo, más tarde se descubre que la auditoría de la fábrica de turrones por parte de Raúl había sido una estratagema organizada por Mateo como una forma de sacar dinero del negocio que había sido de su familia durante años porque no quería quedarse atrapado en el pueblo para siempre. Cuando Raúl lo descubre, se convierte en una amenaza, ya que es el único que puede revelar el plan de Mateo a todo el pueblo, que seguramente no verá con buenos ojos al jefe de la fábrica por el impacto que tendrá en sus negocios. Esto lleva a Mateo a abandonarlo en algún lugar de las montañas en un intento de mantener el secreto a raya. Por supuesto, aunque algo predecible, Raúl consigue volver al pueblo a tiempo para que todos sepan exactamente lo que Mateo ha estado tramando, salvando no sólo el día, sino también la Navidad, y el sustento de todos en Valverdes.

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