Final de El alcalde de Rione Sanità

2 h 00 min

Antonio Barranco es un "hombre de honor" que distingue entre lo que él considera "gente decente" y los sinvergüenzas. En su día a día se ve obligado a enfrentarse a difíciles decisiones que oscilan entre en bien y el mal, y a enfrentarse a una situación de la que ningún clan puede salir victorioso. Adaptación a la gran pantalla de la obra de teatro "Il Sindaco del Rione Sanità".

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A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de El alcalde de Rione Sanità

Final de El alcalde de Rione Sanità explicado

Nápoles, paisaje vesuviano. Durante la noche, la mujer de Don Antonio Barracano es atacada por uno de sus rottweilers. Casi al mismo tiempo, dos gánsteres amigos, ‘O Nait y Palummiello, se enzarzan en un tiroteo por motivos de negocios, que termina con este último herido. El otro le lleva a la villa de Barracano, donde un médico empleado por el propietario le atiende y le hace esperar la llegada de Barracano. Barracano es una figura temida y respetada del barrio de Sanità, donde se le conoce como “el alcalde” y se encarga de dirimir las disputas y administrar justicia según su propio criterio, utilizando a veces métodos brutales. Cuando Don Antonio se despierta, el Doctor le pide permiso para dejar su trabajo e irse a América, cansado de la violencia y de los mafiosos de los que tiene que ocuparse cada día; el Alcalde, sin embargo, le niega ese permiso porque necesita que esté a su disposición en todo momento y le hace entender que si realmente se fuera le haría la vida imposible.

En la mañana siguiente, el alcalde recibe a las personas que requieren su juicio: castiga a los dos muchachos implicados en el tiroteo, considerándolos culpables, uno de haber estado en falta y el otro de haber disparado sin pedir primero su permiso; luego induce al usurero Pasquale ‘O Nasone a pagar la cuenta que le debe Vicienzo ‘O Cuozzo, lo que le vale la admiración y la devoción incondicionales de este último. Aparece entonces un joven, Rafiluccio Santaniello, con su prometida Rituccia, que se encuentra en estado de embarazo avanzado; poco después de su llegada, Barracano se ve obligado a suspender la conversación porque Armida ha regresado del hospital, donde ha sido atendida. A la esposa le gustaría sacrificar al perro que la atacó, pero Don Antonio, haciendo gala de su concepto de justicia, la convence de que la culpa no es del perro, que sólo cumplía con su deber, sino de ella, que salió furtivamente de la casa. Para cuidar a su esposa, al principio el alcalde le pide a Rafiluccio que se vaya, pero decide escucharlo cuando le revela su intención de matar a su padre.

Rafiluccio es hijo de Arturo Santaniello, un rico panadero napolitano. El niño cuenta que, tras la muerte de su madre, el hombre lo desheredó y lo echó de casa, sin importarle que Rituccia estuviera embarazada. Por ello, la pareja se ve obligada a vivir a duras penas, en una pobreza extrema: el chico quiere matar a su padre tanto por resentimiento como para obtener el patrimonio que le fue negado, por lo que pide la protección del alcalde. Barracano, antes de tomar una decisión, manda llamar a Santaniello para escuchar su versión. El hombre se presenta con una actitud respetuosa, pero también consciente de su dignidad como hombre honesto. Un día, mientras dormitaba, sus cabras se extraviaron en un campo adyacente al suyo y Giacchino, el cuidador de este campo, casi lo mata a golpes. Una vez obtenido el poder, lo primero que hizo fue matar a Giacchino, y luego sobornó a los jueces y a los falsos testigos del juicio y salió limpio, atribuyendo el crimen a la autodefensa.

Santaniello cuenta que había desheredado a su hijo porque era un vago, que no le mostraba ningún respeto ni a su difunta madre y que no hacía el mínimo trabajo; además, consideraba que Rituccia era una mala persona y no quería que el dinero que había ganado fuera para ella. Se produce una discusión entre padre e hijo, que acusan al hombre de vivir con otra mujer y de haberle ofrecido toda su riqueza. Barracano invita a los dos a reconciliarse, pero Santaniello, aunque respeta el comportamiento delictivo del alcalde, lo desaprueba y, como hombre honesto, no acepta consejos de él; profundamente ofendido, el alcalde le echa; sin embargo, sus palabras le han impactado y le pide a Rafiluccio que desista de su intención: aunque le pusiera bajo protección, seguiría cometiendo un crimen horrible que arruinaría su vida, así que le ofrece un trabajo y algo de dinero. Rafiluccio responde que matará a su padre de una manera u otra, porque ya no puede prescindir de él, revelando el mismo odio que Barracano sintió en su día por Giacchino.

Consternado por lo ocurrido, Barracano decide ir al Rione Sanità para hablar con Santaniello y advertirle de las intenciones de su hijo; el hombre, creyendo que el alcalde quiere matarlo, lo apuñala instintivamente hasta la muerte. Vicienzo ‘O Cuozzo es testigo accidental de la escena. El Doctor comprende que la herida es mortal y que si no se trata Barracano morirá pronto, pero se niega porque esto provocaría la venganza de sus acólitos sobre Santaniello y desencadenaría una cadena de crímenes que pondría en peligro a su familia; además, organiza una cena a la que invitará a todos los que ha recibido durante el día, con el secreto objetivo de evitar las rencillas que, a su muerte, podrían estallar. Finalmente, le da permiso al Doctor para irse a América, pero le pide que gestione sus últimos asuntos terrenales. Poco antes de la cena llega Rafiluccio y revela que, tras hablar largamente con Armida, ha decidido renunciar al asesinato de su padre y vivir honestamente con Rituccia y el niño. El alcalde le paga una gran suma de dinero, diciéndole que ha convencido a su padre para que se la dé.

El primero en llegar es ‘O Cuozzo, que resulta ser un hombre pusilánime: al principio afirma no haber presenciado el crimen y luego confiesa haber sido amenazado. Descubre que la intención de Antonio Barracano es precisamente la de mantenerlo en silencio sobre el incidente. Entonces llega Santaniello e inmediatamente después ‘O Nasone, ‘O Nait y Palummiello: el alcalde hace las paces entre todos ellos e incluso convence a Arturo para que le pague la suma que ha adelantado a su hijo. Mientras todos cenan, de repente el Doctor anuncia la muerte de Don Antonio Barracano.

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