Final de El hombre sin edad

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la vida de Dominic Matei (Tim Roth), un anciano profesor, sufre una extraña transformación: tras ser alcanzado por un rayo, no sólo sigue vivo, sino que rejuvenece. Este hecho despierta el interés de los nazis, que pretenden servirse de él para sus investigaciones y experimentos. Dominic se ve entonces obligado a huir y a adoptar una nueva identidad. Convertido en un fugitivo, vagará por diversos países y conocerá a Verónica (Alexandra Maria Lara), una mujer idéntica a Laura, el gran amor de su vida.

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Final de la película El hombre sin edad
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Final de El hombre sin edad explicado

En 1938, Dominic Matei (Tim Roth) es un profesor de lingüística de 70 años. Anhela el amor de su juventud, Laura (Alexandra Maria Lara). Por ello, viaja a Bucarest, la ciudad donde él y ella se conocieron en la universidad. Sintiendo que su infructuosa búsqueda del origen del lenguaje humano le ha condenado a una vida solitaria y desperdiciada, Dominic tiene la intención de suicidarse tras este último viaje. Sin embargo, un rayo le golpea bruscamente, aunque no de forma letal, mientras cruza la calle. En el hospital, el profesor Stanciulescu (Bruno Ganz) informa a Dominic de que, para sorpresa de ambos, el rayo parece haberle regenerado en un hombre mucho más joven. Poco después, mientras reside en la casa del profesor, Dominic también descubre que posee extrañas capacidades psíquicas.

Mientras Rumanía es invadida por la Alemania nazi, el Doktor Josef Rudolf (André Hennicke) comienza a interesarse por el paciente milagroso de Stanciulescu. Como los incipientes poderes de Dominic han difuminado su percepción de la realidad, se deja engañar y confunde a una espía nazi conocida sólo como la Mujer de la Habitación 6 con una fantasía erótica. Pasan las noches juntos y ella descubre que él ha desarrollado un talento para hablar en lenguas. Mientras tanto, invisible a los ojos humanos, una persona alternativa se presenta a Dominic como su “Otro” desde fuera del espacio y el tiempo. Cuando Dominic le pide una prueba, el “Otro” le obliga a traerle dos rosas de la nada. Sin que Dominic lo sepa, Stanciulescu ha sido testigo del suceso y escucha a su amigo preguntarse: “¿Dónde quieres que ponga la tercera rosa?”. Al comprender los designios de los nazis, Stanciulescu convence a Dominic para que escape de Rumanía.

Viviendo como un espía, Dominic acaba en Suiza hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Allí se enfrenta al Doktor Rudolf a punta de pistola en un callejón. Rudolf argumenta que la existencia de Dominic respalda el ideal nazi del superhombre, y que a los conflictos nucleares que se avecinan sólo puede sobrevivir una especie superior de hombre. En el fondo, el “Otro” confirma que esto es así. Sin embargo, al negarse a cooperar, Dominic manifiesta poderes telequinéticos que manipulan a Rudolf para que se dispare. Posteriormente, Dominic vuelve a una existencia normal y retoma su investigación lingüística. Tras darse cuenta de que el rayo le ha prestado parcialmente las capacidades y conocimientos de la humanidad futura, desarrolla un lenguaje secreto para su diario de audio, que será descifrado mucho después del apocalipsis nuclear.

Muchos años después, Dominic se encuentra con una mujer llamada Verónica (Alexandra María Lara) mientras hace senderismo en los Alpes. El “Otro” le revela que es la reencarnación de Laura. Cuando las montañas son azotadas por una violenta tormenta, Dominic se apresura a rescatarla y la encuentra cantando en sánscrito, con lo que la saluda para ganarse su confianza. Durante su estancia en el hospital, Verónica se identifica ahora como “Rupini”, una de las primeras discípulas de Buda. Sospechando que puede padecer una enfermedad similar a la suya, Domingo pide ayuda al Colegio Romano de Estudios Orientales. Sus representantes le informan de que el último acto en vida de Rupini fue retirarse a una cueva para meditar sobre la iluminación. Dado que se desconoce la ubicación de la cueva, los académicos, dirigidos por el profesor Giuseppe Tucci (Marcel Iureș), acuerdan financiar una expedición para encontrarla en la India. Esperan que el yo del pasado de Verónica les guíe. La empresa resulta un éxito cuando un Boddhisatva local reconoce a “Rupini” y la dirige al lugar de meditación. Tras este descubrimiento, Verónica vuelve a ser ella misma y se enamora de Dominic.

La pareja se fuga a Malta, donde durante un tiempo viven felices juntos. Dominic acaba diciéndole a Verónica en sueños que siempre la ha amado. Esto hace que Verónica se retuerza en la cama como si estuviera poseída. Ella comienza a cantar en un idioma que él no entiende. El “Otro” le explica que está hablando en la antigua lengua egipcia, habiendo viajado más atrás en el camino de sus seres pasados. Durante las dos semanas siguientes, Dominic aprende a controlar este estado en Verónica. La lleva a retroceder cada vez más en el tiempo y a hablar lenguas antes desconocidas. Sin embargo, la salud de Verónica empieza a decaer por el agotamiento. Dominic declara que no puede continuar con estas sesiones, ni siquiera permanecer cerca de Verónica. Su proximidad a ella está acelerando su edad. A pesar de las objeciones de Verónica y del “Otro”, se va.

Desesperado, Dominic regresa al pueblo donde enseñaba como profesor. Su alter ego se le aparece en un espejo y le revela el futuro de la humanidad. La guerra nuclear desencadenará un pulso electromagnético que dará lugar a una nueva y poderosa especie humana. Dominic es el primer miembro de esta especie. Verónica simbolizaba el amanecer del hombre, y él representaba el ocaso. Indignado por la idea de sacrificar millones de vidas en nombre de la evolución, Dominic rompe el espejo. Sin el espejo, el “Otro” se desvanece. En sus últimos momentos, grita incoherencias en un idioma desconocido. Por la mañana, la gente del pueblo encuentra el cuerpo de Dominic, muerto al pie de una escalera. Mientras se oye la voz de Verónica diciendo: “¿Dónde quieres que ponga la tercera rosa?”, la rosa aparece en el puño sin vida de Dominic.

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