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Final de El rey de la comedia

Final de la película El rey de la comedia
Final de la película El rey de la comedia

El rey de la comedia (1982 )

109 min - Drama, Comedia

Amarga comedia que narra la historia de Rupert Pupkin, un cómico obsesionado con convertirse en el mejor en su campo. Un día Rupert conoce a su ídolo, Jerry Langford, y le suplica la oportunidad de aparecer en su show, pero éste se la niega. Sin embargo no cejará en su empeño, acechando a Jerry hasta que consiga lo que quiere. Finalmente y con la ayuda de su amiga Masha secuestrarán a Langford para poder conseguir sus propósitos.


Director:   Martin Scorsese

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A continuación se revela como acaba El rey de la comedia

Final de El rey de la comedia explicado

Rupert Pupkin es un delirante aspirante a cómico que intenta lanzar su carrera. Tras conocer a Jerry Langford, un cómico de éxito y presentador de un programa de entrevistas, Rupert cree que por fin ha llegado su “gran oportunidad”. Intenta conseguir un puesto en el programa de Langford, pero es rechazado continuamente por su personal, especialmente por Cathy Long, y finalmente por el propio Langford. Por el camino, Rupert se entrega a elaboradas y obsesivas fantasías en las que él y Langford son colegas y amigos.

Con la esperanza de impresionar, Rupert invita a una cita, Rita, para que le acompañe cuando se presenta sin invitación en la casa de campo de Langford. Cuando Langford regresa a su casa y encuentra a Rupert y a Rita instalándose, les dice enfadado que se vayan. Rupert sigue ignorando los despidos de Jerry y la insistencia de Rita hasta que Jerry finalmente replica que sólo le había dicho a Rupert que podía llamarle para que Jerry se deshiciera de él. Jurando amargamente que trabajará “50 veces más”, Rupert finalmente se marcha.

Agotado por el rechazo, Rupert urde un plan de secuestro con la ayuda de Masha, una acosadora igualmente obsesionada con Langford. Como rescate, Rupert exige que se le conceda el espacio de apertura en el episodio de esa noche del programa de Langford (presentado por Tony Randall) y que el programa se emita con normalidad. Los jefes de la cadena, los abogados y el FBI acceden a sus demandas, con el entendimiento de que Langford será liberado una vez que se emita el programa. Entre la grabación del programa y su emisión, Masha tiene su “cita de ensueño” con Langford, que está atada con cinta a una silla en la casa de sus padres en Manhattan. Langford la convence para que lo desate bajo el disfraz de la seducción, momento en el que se apodera de la pistola, sólo para descubrir que es una pistola de juguete cargada con balines defectuosos. Abofetea a Masha y huye al centro de la ciudad, donde ve con rabia el número completo de Rupert en una serie de pantallas de televisión.

Mientras tanto, el acto de Rupert es bien recibido por el público del estudio. En su acto, describe su problemática educación mientras se ríe de sus circunstancias. Rupert termina su actuación confesando al público que secuestró a Langford para poder entrar en el mundo del espectáculo. Mientras el público sigue riendo (pensando que sigue siendo parte de su acto), Rupert responde diciendo: “Mañana sabrán que no estaba bromeando y todos pensarán que estoy loco. Pero yo lo veo así: más vale ser rey por una noche que imbécil para toda la vida”. Tras mostrar la emisión a Rita en su bar, se somete orgulloso a su detención mientras los agentes del FBI profesan su desagrado por sus bromas.

La película termina con un reportaje sobre el crimen de Rupert, su condena a seis años de prisión y su libertad condicional después de dos años, ambientado con un montaje de escaparates en los que se vende su “esperada” autobiografía, King for a Night (Rey por una noche), en la que se afirma que Rupert sigue considerando a Langford su amigo y mentor y que actualmente está sopesando varias “atractivas ofertas”, como giras de comedia y una adaptación cinematográfica de sus memorias. Más tarde, Rupert sube al escenario para un especial de televisión con público en directo, donde un locutor le presenta con entusiasmo como el Rey de la Comedia mientras el propio Rupert se prepara para dirigirse a su público. El locutor repite siete veces “Señoras y señores, Rupert Pupkin”, o una variación de esta frase.

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