Final de Estación central de Brasil

1 h 55 min

En los asfixiantes pasillos de la Estación Central, en Río de Janeiro, una antigua maestra se gana la vida escribiendo las cartas que le dictan los analfabetos. Endurecida por la soledad y por la adversidad, Dora ha ido cayendo en una estoica indiferencia. Sin embargo, cuando una de sus clientes muere atropellada a la salida de la estación, decide hacerse cargo de su hijo y llevarlo a casa de su padre en una remota zona del nordeste de Brasil.

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Final de la película Estación central de Brasil
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A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de Estación central de Brasil

Final de Estación central de Brasil explicado

Dora y Josué acaban llegando a los asentamientos de Bom Jesús Do Norte; sin embargo, cuando preguntan por el padre del niño, les dicen que se mudó de la dirección que tenían de él hace mucho tiempo y que no se ha vuelto a saber de él. Además, no habría autobuses de vuelta a Río hasta la mañana siguiente. Llama a Irene (Marília Pêra) y le pide que venda algunos electrodomésticos y envíe el dinero a Dora.

Un joven les oye y se presenta como Isaías, “un amigo del padre de Josué”, y les invita a ambos a cenar y a quedarse. Dora dice ser amiga del hombre, pero Josué, desconfiando de él, dice que se llama “Gerardo”. Cuando llegan a la casa, hay otro tipo que se llama Moisés.

Isaías cuenta la historia de la partida de su padre: nueve años antes, tras la muerte de la madre de Isaías y del propio Moisés, se casó con Ana (Soia Lira) -la madre de Josué-, que luego, embarazada, lo dejó, debido a su alcoholismo destructivo, para irse a vivir a Río y no volver jamás. Tres años después, decidió embarcarse en la búsqueda de su segunda esposa, de la que nunca ha vuelto. Isaías entrega a Dora una carta que dejó atrás, en la que le explica que tenía que encontrar a su mujer y al hijo que nunca conoció, para traerlos de vuelta y que todos pudieran volver a ser una familia. Mientras Dora lee esto en la carta, se da cuenta de que los dos jóvenes son medio hermanos de Josué (incluso saca a relucir “Josué” en la carta, aunque no parece estar realmente escrito en ella). Isaías aún mantiene la esperanza de que su padre regrese, mientras que Moisés disiente de la idea.

Al ver que se crea un verdadero vínculo entre Josué y sus dos hermanastros mayores, Dora toma la decisión de dejarlo con ellos y volver a Río al día siguiente. Se despierta al amanecer, deja la carta de Ana (la fatídica del principio de la película, en la que anhelaba volver a encontrar a su marido y a sus hijastros, pero que Dora nunca envió) y coge el autobús. Josué se despierta, se da cuenta de las ausencias de Dora y trata de alcanzarla, sólo para encontrar que el autobús se ha ido. En el viaje de vuelta, Dora escribe una carta más a Josué, expresando el profundo impacto que el chico había tenido en su vida, cómo creía que era mejor que se quedara con la única familia que le quedaba -sus hermanos- y esperando que no se olvidaran el uno del otro. En la escena final, ambos miran con lágrimas en los ojos la foto que compartieron en la peregrinación, como muestra de la conexión que establecieron a través de su viaje.

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