Final de Los pasos perdidos

1 h 33 min

Mónica Erigaray es una joven que vive en una pequeña ciudad a orillas del Mediterráneo con unos padres muy conservadores: Ernesto, un argentino de buena posición económica, dueño de un concesionario de automóviles, e Inés, a quien su marido llama cariñosamente "La Gallega". Sobre la chica ejercen una extrema vigilancia no sólo Ernesto, sino también una desconocida. Mónica tiene dos pretendientes: Luis, muy del gusto de sus padres, y Pablo, más desenfadado y progresista. Pero este ambiente de aparente normalidad se rompe con la llegada a España de Bruno Leardi, un conocido escritor argentino que reclama a la chica como nieta suya e hija de su hijo y nuera, desaparecidos durante la última dictadura militar argentina. A partir de aquí, comienza una pugna judicial, moral y psicológica entre el escritor y la familia Erigaray que alterará las relaciones entre todos los personajes.

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Final de la película Los pasos perdidos
ALERTA SPOILER

A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de Los pasos perdidos

Final de Los pasos perdidos explicado

La película cuenta la historia de Mónica Erigaray (Irene Visedo), que tiene veinte años y vive con sus padres Ernesto Erigaray (Luis Brandoni) e Inés (Concha Velasco). Hace diecisiete años, los Erigaray dejaron Argentina y se trasladaron a España para llevar una vida tranquila y apacible.

Sin embargo, las cosas cambian bruscamente cuando un famoso escritor argentino llamado Bruno Leardi (Federico Luppi) afirma que Mónica es en realidad su nieta llamada Diana, hija de su hijo Diego Liardi, desaparecido durante la Guerra Sucia en Argentina.

En un momento de la película, Ernesto Erigaray y sus secuaces abordan a Bruno y le dejan claro que le harán daño si persiste en sus acusaciones e intenta ver a Mónica.

Erigaray decide enfrentarse a Bruno en su habitación de hotel, pero no se resuelve nada. La familia termina en una audiencia aprobada por el Tribunal y Ernesto Erigaray es acusado de ser el torturador argentino conocido por sus hombres como “El Sapo” que hacía su desagradable trabajo en un lugar conocido como “el pozo negro”. Posteriormente, las pruebas de ADN demuestran que Mónica es efectivamente la hija de Diego Liardi y Sara Pereira (ciudadana española). Mónica abandona a los Erigaray y éstos son detenidos y juzgados por el asesinato de un ciudadano español y el secuestro ilegal de Mónica.

Un año después, Mónica viaja a Buenos Aires y marcha con las Madres de la Plaza de Mayo. Pasa por la casa de su abuelo y le dice que Diana ha venido a visitarlo.

La película termina con una dedicatoria:

A las madres y abuelas de la Plaza del Mayo, y a las que se resisten al secuestro de nuestra memoria.

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