Final de Mujeres al borde de un ataque de nervios

Pepa e Iván son actores de doblaje. Él es un mujeriego empedernido y, después de una larga relación, rompe con Pepa: le deja un mensaje en el contestador pidiéndole que le prepare una maleta con sus cosas. Al quedarse sola, Pepa no soporta vivir en una casa llena de recuerdos y decide alquilarla. Mientras espera que Iván vaya a recoger la maleta, la casa se le va llenando de gente extravagante de la que aprenderá muchas cosas sobre la soledad y la locura.

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ALERTA SPOILER

A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de Mujeres al borde de un ataque de nervios

Final de Mujeres al borde de un ataque de nervios explicado

La película está basada en la obra francesa La voz humana (La Voix humaine, 1930) de Jean Cocteau, en la que una mujer desesperada intenta evitar que la deje su amante mediante una serie de llamadas telefónicas. En la película, la actriz de televisión Pepa Marcos está deprimida porque su novio Iván la ha dejado. Se trata de actores de doblaje de películas extranjeras, entre las que destaca Johnny Guitar con Joan Crawford y Sterling Hayden. La voz dulce de Iván es la misma que utiliza en su trabajo. A punto de salir de viaje, le ha pedido a Pepa que meta sus cosas en una maleta que recogerá más tarde.

Al volver a casa, Pepa encuentra el contestador automático lleno de mensajes frenéticos de su amiga Candela; arranca el teléfono y lo tira por la ventana al balcón. Candela llega; antes de que pueda explicar su situación, Carlos (el hijo de Iván con Lucía, su anterior amante) llega con su esnob novia Marisa. Están buscando piso y han elegido el ático de Pepa para visitarlo. Carlos y Pepa averiguan la relación del otro con Iván; Pepa quiere saber dónde está Iván, pero Carlos no lo sabe. Candela intenta suicidarse saltando por el balcón.

Marisa, aburrida, decide tomarse un gazpacho de la nevera, sin saber que ha sido aderezado con somníferos. Candela le explica que tuvo una aventura con un árabe que luego la visitó con unos amigos. Sin que ella lo sepa, son una célula terrorista chiíta. Cuando los terroristas se van, Candela huye a casa de Pepa; teme que la policía la persiga. Pepa va a ver a un abogado que le ha recomendado Carlos.

La abogada, Paulina, se comporta de forma extraña y tiene billetes para Estocolmo. Candela le dice a Carlos que los chiíes planean secuestrar un vuelo a Estocolmo esa noche y desviarlo a Beirut, donde tienen un amigo que fue detenido. Carlos arregla el teléfono, llama a la policía, cuelga antes de que (cree) puedan rastrear la llamada y besa a Candela. Pepa vuelve; Lucía llama y dice que va a venir a confrontarla con Iván. Carlos dice que Lucía ha salido recientemente de un psiquiátrico. Pepa, cansada de Iván, le tira la maleta (apenas le falta); le deja un mensaje a Pepa.

Pepa vuelve a su apartamento y escucha a Carlos poniendo “Soy Infeliz” de Lola Beltrán. Lanza el disco por la ventana y éste golpea a Paulina. Pepa escucha el mensaje de Iván, arranca el teléfono y tira el contestador por la ventana. Llega Lucía con el reparador de teléfonos y la policía, que ha rastreado la llamada de Carlos. Candela entra en pánico, pero Carlos sirve el gazpacho con picos. Los policías y el técnico son noqueados, y Carlos y Candela se quedan dormidos en el sofá; Lucía apunta a Pepa con la pistola de un policía, que descubre que Iván va a Estocolmo con Paulina y que su vuelo es el que los terroristas planean secuestrar. Lucía dice que fingió estar cuerda cuando escuchó la voz de Iván doblada en una película extranjera. Le tira el gazpacho a la cara a Pepa y corre al aeropuerto para matar a Iván.

Pepa la persigue en un taxi con su vecina, Ana. En el aeropuerto, Lucía ve a Iván y Paulina en el control de seguridad y les apunta con su pistola. Pepa frustra el intento de asesinato haciendo rodar un carro de equipaje hacia Lucía, antes de desmayarse. Iván acude en ayuda de Pepa y le pide disculpas por el trato que le ha dado y se ofrece a hablar con ella. Pepa, sin embargo, declara que ya es demasiado tarde y se marcha. Vuelve a su casa, que está hecha un desastre. Pepa se sienta en su balcón, donde Marisa acaba de despertarse. Las mujeres conversan, compartiendo un momento de tranquilidad, y Pepa finalmente revela lo que quería decirle a Iván: está embarazada.

 

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