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Final de Novecento

Final de la película Novecento
Final de la película Novecento

Novecento (1976 )

314 min - Drama, Historia

En el año 1901, en una finca en el norte de italia, nacen el mismo día el hijo de un terrateniente y el hijo de un bracero. La película narra la vida de ambos y sus respectivas familias durante ochenta años. La amistad de los protagonistas se verá nublada por sus diferentes actitudes frente al fascismo. Famoso drama que hace un complejo recorrido político y social por la Italia del siglo XX.


Director:   Bernardo Bertolucci

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A continuación se revela como acaba Novecento

Final de Novecento explicado

La película comienza el 25 de abril de 1945, el día en que Italia es liberada de los fascistas. Los campesinos de una finca de Emilia-Romaña intentan unirse a los partisanos y arrestar al propietario de la finca, Alfredo Berlinghieri. Se ve a un hombre de mediana edad llamado Attila y a una mujer llamada Regina intentando huir de la finca, pero son atacados por las jornaleras con horquillas.

La narración se traslada a principios de siglo. Nacidos ambos el día de la muerte del compositor Giuseppe Verdi -el 27 de enero de 1901-, Alfredo Berlinghieri y Olmo Dalcò provienen de extremos opuestos del espectro social. Alfredo pertenece a una familia de ricos terratenientes dirigida por su popular abuelo (también llamado Alfredo o Alfredo el Viejo) y se cría con su prima Regina. Olmo es un campesino ilegítimo nacido de una joven soltera que ya ha tenido varios hijos. Su abuelo, Leo, es el capataz y portavoz de los campesinos que mantiene un duelo de ingenio con el mayor Alfredo que esconde un profundo respeto mutuo. Como Alfredo es algo rebelde y desprecia la falsedad de su familia, en particular a su débil pero abusivo y cínico padre Giovanni, se hace amigo de Olmo, que ha sido educado como socialista. Durante esta época, Leo lidera huelgas contra las condiciones injustas de la granja.

Los dos son amigos durante toda su infancia, a pesar de las diferencias sociales de sus familias, y pasan mucho tiempo en compañía del otro. En 1917, Olmo se alista en el ejército italiano durante la Primera Guerra Mundial y se va a luchar, mientras Alfredo aprende a dirigir la gran plantación de su familia bajo la dirección de su padre. Olmo regresa de la guerra más de un año después y su amistad con Alfredo continúa. Sin embargo, Giovanni, el padrone desde el suicidio del mayor de los Alfredo, ha contratado a Attila Mellanchini como capataz. Llevado por el fascismo de una manera similar a la de Giovanni, Atila acaba incorporando su nuevo sistema de creencias en su trato con los trabajadores de Berlinghieri; los trata con crueldad, y se gana a Regina y a Giovanni para su lado. En los años veinte, Olmo entabla una relación con Anita, una mujer con los pies en la tierra que comparte su entusiasmo por la causa de los derechos de los trabajadores. Juntos, Olmo y Anita encabezan varias protestas fervientes contra los terratenientes.

Tras la muerte de Giovanni, Alfredo se convierte en el nuevo padrone y se casa con Ada, una hermosa y recatada francesa. Durante los años 30, demuestra ser un padrone débil, que se pliega repetidamente a los caprichos de los fascistas. Ada se hunde en el alcoholismo cuando se enfrenta a la realidad del vacío de su matrimonio con Alfredo; simpatiza hasta cierto punto con los obreros y desprecia a Alfredo por su incapacidad para enfrentarse a Atila.

Mientras tanto, Anita, la esposa de Olmo, muere al dar a luz, pero consigue traer a otro miembro a la comunidad; una hija a la que Olmo pone el nombre de su difunta esposa. La hija de Olmo, Anita la Joven, se convierte en una adolescente ingeniosa que apoya las creencias socialistas de su padre. A medida que Olmo asume su fatídico papel de líder entre los campesinos pobres y sus familias, choca varias veces con Atila. Este último, cuyas tendencias psicopáticas se han revelado a través de los asesinatos de un gato y un niño pequeño (este último en la boda de Alfredo y Ada y del que se culpó a Olmo en un principio), comete nuevas atrocidades como matar a la anciana señora Pioppi para robarle sus tierras y su casa. Sin embargo, se convierte en un nuevo objetivo de burla a manos de los campesinos; liderados por Olmo, se turnan para lanzarle estiércol después de que Atila intente vender a Olmo como un esclavo. Olmo huye para evitar ser asesinado por los fascistas, y Atila reacciona a la humillación destrozando la casa de Olmo con sus camisas negras antes de enjaular a los campesinos en el recinto de Berlinghieri y dispararles indiscriminadamente. Alfredo despide a Atila, pero descubre que Ada ya le ha abandonado.

La historia cierra el círculo cuando el poder cambia después de la Segunda Guerra Mundial, en 1945, y la clase dominante queda a merced de los joviales pero amargados trabajadores del campo. Atila y Regina, tras ser apresados, son encarcelados en la pocilga de Berlinghieri, y las campesinas le cortan el pelo a Regina. Atila confiesa los asesinatos que ha cometido a lo largo de los años y es condenado a muerte. Olmo regresa a la granja a tiempo para ver cómo Alfredo es llevado ante un tribunal de trabajadores para ser juzgado. Muchos trabajadores se presentan y acusan a Alfredo de dejarles sufrir en la miseria mientras él se beneficiaba de sus trabajos, aunque no apoyaba el fascismo. Alfredo es condenado a muerte, pero su ejecución se evita después de que Olmo explique que el padrone está muerto, por lo que Alfredo Berlinghieri está vivo, sugiriendo que el sistema social ha sido derrocado con el fin de la guerra. Sin embargo, tan pronto como se emite el veredicto, llegan representantes y soldados del nuevo gobierno, que incluye al Partido Comunista, y piden a los campesinos que entreguen las armas. Olmo convence a los campesinos para que lo hagan, venciendo su escepticismo. A solas con Olmo, Alfredo declara: “El padrone está vivo”, indicando que la lucha entre las clases trabajadoras y gobernantes está destinada a continuar.

La película finaliza con Alfredo y Olmo enfrentándose juguetonamente como lo hacían en su infancia, y luego la escena salta repentinamente varios años hacia el presente, con el anciano Alfredo y Olmo caminando por una vía férrea. Alfredo se tumba en el centro de las vías como hacía su yo más joven como juego mientras un tren pasaba por encima de las vías, pero Alfredo salía ileso al quedarse perfectamente quieto. Alfredo aparece tumbado sobre las vías cuando se acerca un tren en un claro intento de suicidio como si hubiera elegido acabar con su vida en ese momento. El plano final muestra al tren pasando por encima del joven Alfredo que yace perfectamente inmóvil en el centro de las vías.

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