Final de Que el cielo la juzgue

Richard Harland (Cornel Wilde), un joven escritor, conoce en un tren a Ellen (Gene Tierney), una bellísima mujer con la que se casa pocos días después. La vida parece sonreírles, pero Ellen es tan posesiva, sus celos son tan enfermizos que no está dispuesta a compartir a Richard con nadie; tanto amigos como familiares representan para ella una amenaza de la que intentará librarse.

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A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de Que el cielo la juzgue

Final de Que el cielo la juzgue explicado

Mientras viaja en tren por Nuevo México, el novelista Richard Harland conoce a Ellen Berent, una bella mujer de la alta sociedad de Boston. Ellen se siente especialmente atraída por Richard, ya que le recuerda a su difunto padre, al que tenía un apego obsesivo. Ellen está de visita en Nuevo México para esparcir las cenizas de su padre, acompañada por su distante madre y su prima Ruth, que fue adoptada por la señora Berent (Richard se sorprende cuando Ruth le cuenta esto, y se pregunta por qué no dijo que la adoptaron “el señor y la señora Berent”).

Richard y Ellen descubren que están de vacaciones en el mismo lujoso complejo turístico del desierto, y comienzan un romance relámpago. Richard queda fascinado por la exótica belleza y la intensa personalidad de Ellen. El romance de la pareja se interrumpe cuando el prometido de Ellen, el abogado Russell Quinton, del que está separada, llega al resort de forma inesperada. Ellen anuncia en ese momento que ella y Richard van a casarse, para sorpresa de Richard.

Ellen y Richard se casan en Warm Springs, Georgia, antes de alojarse en la casa de campo de Richard en un lago del norte de Maine. Su vida doméstica es copacética al principio, pero poco a poco se hace evidente que Ellen está patológicamente celosa de todo lo que le importa a Richard, incluyendo su familia y su carrera. Durante una visita inesperada de la familia de Ellen, su madre intenta advertir a Richard de que Ellen es propensa a la obsesión y a la compulsión de “amar demasiado”. El resentimiento de Ellen no hace más que crecer cuando el querido hermano adolescente de Richard, Danny, lisiado por los efectos de la polio, viene a vivir con ellos. Una tarde, Ellen sigue a Danny en el lago en un bote de remos mientras intenta nadar de un extremo a otro. Ellen le anima conscientemente a seguir adelante, incluso cuando empieza a luchar por mantenerse a flote. Observa desde el bote cómo Danny se hunde bajo la superficie y se ahoga.

La muerte de Danny se presume como un accidente y Ellen finge compasión. Tras instalarse en su casa de Bar Harbor, Richard se siente abatido. Por sugerencia de Ruth, Ellen se queda embarazada en un intento de complacer a Richard, pero más tarde confiesa a Ruth que no quiere al niño, comparándolo con una “pequeña bestia”. Una tarde, Ellen se lanza por una escalera para provocar un aborto. Consigue interrumpir el embarazo y, tras recuperarse en el hospital, acusa a Ruth de estar enamorada de Richard, citando una dedicatoria en su nueva novela que posiblemente alude a ella. Ruth reprende a Ellen acusándola de ser la causante de la miseria que ha sufrido la familia. Richard escucha la discusión y comienza a sospechar que Ellen es responsable de la muerte de Danny y de su hijo no nacido.

Richard se enfrenta a Ellen por lo de Danny, y ella admite sin remordimientos haber dejado que se ahogara, y le dice cruelmente a Richard que lo volvería a hacer si tuviera la oportunidad. Tras la confesión, Richard deja a Ellen, pero no emprende acciones penales porque no cree que haya pruebas suficientes. Después de que Richard se marche, Ellen envía una carta a Russell -ahora fiscal del distrito- en la que acusa a Ruth de conspirar para asesinarla. Durante un picnic con Ruth y su madre varios días después, y sin que ellas lo sepan, Ellen ingiere deliberadamente azúcar con arsénico. El veneno hace que Ellen sufra un fallo orgánico múltiple durante varios días, y los médicos son incapaces de salvarla. Cuando Richard visita a Ellen en su lecho de muerte, ella le pide en confianza que la incineren y que esparzan sus cenizas donde ella esparció las de su padre en Nuevo México, a lo que él accede.

Tras la muerte de Ellen, Ruth hace incinerar sus restos por indicación de Richard. Posteriormente es acusada del asesinato de Ellen, procesada por Russell. Durante el juicio, Russell propone que Ruth planeó matar a Ellen para que ella y Richard pudieran estar juntos, y enmarca la cremación de Ellen por parte de Ruth como una decisión calculada para evitar la autopsia. Un recalcitrante Richard testifica sobre los celos psicopáticos de Ellen, insistiendo en que ella hizo aparecer su propio suicidio como un asesinato para castigarles a él y a Ruth. Ruth es finalmente absuelta, pero Richard es condenado a dos años de prisión como cómplice de la muerte de Danny, ya que ocultó su conocimiento de las acciones de Ellen. Tras cumplir su condena, Richard regresa a su casa de campo, donde es recibido con cariño por Ruth.

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