Final de Sed de mal

Final de la película Sed de mal

Sed de mal (1958 )

108 min - Crimen, Suspense

Un agente de la policía de narcóticos (Heston) llega a la frontera mexicana con su esposa justo en el momento en que explota una bomba. Inmediatamente se hace cargo de la investigación contando con la colaboración de Quinlan (Welles), el jefe de la policía local, muy conocido en la zona por sus métodos expeditivos y poco ortodoxos. Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, pues cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro.


Título original   Touch of Evil

Director:   Orson Welles

Donde ver online Sed de mal

Atención
A continuación se revela como acaba Sed de mal

Final de Sed de mal explicado

A lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, una bomba de relojería colocada dentro de un vehículo explota, matando a Rudy Linnekar y a su novia stripper Zita. En su luna de miel con su esposa estadounidense Susie, el fiscal especial mexicano Miguel Vargas se interesa por la investigación. Las autoridades locales llegan al lugar de los hechos, seguidas por el capitán de policía Hank Quinlan, que lleva 30 años en el cargo, y por su veterano ayudante, Pete Menzies. Quinlan y Menzies implican a Sánchez, un joven mexicano casado en secreto con la hija de la víctima, Marcia, como principal sospechoso. Durante el interrogatorio en el apartamento de Sánchez, Menzies localiza dos cartuchos de dinamita en la misma caja de zapatos que Vargas había encontrado vacía sólo unos minutos antes. Vargas acusa a Quinlan de plantar pruebas, y empieza a sospechar que puede llevar años haciéndolo para ayudar a conseguir condenas. Quinlan rechaza la afirmación de Vargas, diciendo que sólo es parcial a favor de sus compatriotas mexicanos.

El estrés de estas acusaciones, junto con la presión del «tío» Joe Grandi, el hermano de un hombre al que Vargas ha estado investigando, para llegar a un acuerdo que desacredite a Vargas, hace que Quinlan -que ha estado sobrio durante 12 años- tenga una recaída. Con la ayuda del ayudante del fiscal del distrito, Al Schwartz, Vargas estudia los registros públicos de los casos de Quinlan y revela sus conclusiones a Gould y Adair. Quinlan llega a tiempo para escuchar la discusión y amenaza con dimitir.

Mientras tanto, Vargas envía a su mujer a un remoto motel para alejarla de la indeseada atención de los Grandis. Sin saberlo, el hotel es propiedad de Grandi. Los miembros de la familia de Grandi aterrorizan a Susie. Vargas se preocupa cuando sus intentos de llamar por teléfono a su mujer en el motel son bloqueados. Según su acuerdo, Grandi se encarga de que Susie aparezca inconsciente por una sobredosis de drogas en un motel del centro de la ciudad, para que Quinlan la «descubra». En cambio, Quinlan estrangula a Grandi allí y deja su cadáver con Susie. Cuando ésta se despierta, grita pidiendo ayuda, pero en lugar de ello es detenida como sospechosa de asesinato.

Vargas se enfrenta a Menzies sobre el historial de Quinlan de «descubrir» pruebas incriminatorias en sus casos. Va al motel de Susie pero no la encuentra, descubriendo que el motel es propiedad de Grandi y que le han robado la pistola. Vuelve corriendo a la ciudad y entra en un bar, donde se enfrenta a los miembros de la banda que atacaron a su mujer. Cuando se niegan a responder a sus preguntas, Vargas les ataca pero es arrollado.

Schwartz informa a Vargas de que Susie ha sido detenida por asesinato. En el calabozo, Menzies le revela a Vargas que descubrió el bastón de Quinlan en la escena del crimen, implicándolo. Menzies acepta llevar un micrófono para Vargas. Quinlan está en el burdel de su ex amante Tana, al otro lado de la frontera. Un ruidoso reproductor de piano impide la grabación, por lo que Menzies atrae a Quinlan. Mientras caminan, Vargas los sigue, grabando su conversación.

Quinlan confiesa a Menzies que ha plantado pruebas sobre los sospechosos, pero sólo sobre los «culpables». Quinlan escucha el eco del dispositivo de rastreo de Vargas y sospecha que Menzies lo ha traicionado. Quinlan exige que Vargas se presente y luego dispara a Menzies. Justo cuando Quinlan se dispone a disparar al desarmado Vargas, alegando que se declarará en defensa propia, Menzies dispara a Quinlan y luego expira. Schwartz llega a la escena y le dice a Vargas que Sánchez había confesado el crimen, reivindicando a Quinlan. Vargas se reúne con Susie. Tana llega y lamenta la muerte de Quinlan.

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