Final de Si Dios quiere

1 h 35 min

Tommaso es un cardiólogo de fama y hombre de firmes creencias, ateo y liberal. Está casado con Carla, ama de casa y madre de dos hijos. Uno de ellos, Andrea, prometedor estudiante de medicina, revoluciona a la familia con su noticia: quiere hacerse cura.

Dónde ver la película Si Dios quiere online
Poster for the movie "Si Dios quiere"
ALERTA SPOILER

A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de Si Dios quiere

Final de Si Dios quiere explicado

Tommaso De Luca, un reputado cirujano cardíaco, vive con su esposa Carla, encantadora pero ahora tan descolorida como los ideales en los que creía y un alcohólico secreto que adopta niños a distancia. Tommaso y Carla tienen dos hijos: Bianca, que vive en el ático de al lado con su marido Gianni Malloni, agente inmobiliario, y Andrea, matriculado en la facultad de medicina.

Pero Andrea parece haber cambiado: a menudo se encierra en su habitación y sale por la noche sin decirle a nadie a dónde va. Una noche su padre le observa reunirse con su amigo que ha venido a recogerle en su moto y supone que Andrea es gay. Después de decirle al chico en la cena que quiere hacer un anuncio a su familia la noche siguiente, el padre reúne a su mujer, a su hija y a su yerno para acordar que tomarán la noticia con estilo y ofrecerán a Andrea toda su buena voluntad. Pero la noche siguiente, Andrea, tras reunir a la familia, declaró que quería ser sacerdote. Aturdida, la familia intenta actuar según lo acordado, pero tiene dificultades y para Tommaso, ateo convencido, un hijo sacerdote es un duro golpe. Mientras finge darle todo su apoyo, decide entender más y empieza a seguirle en secreto junto con su yerno Gianni, que le ayuda. Llega así a Don Pietro: es él quien le ha lavado el cerebro a su hijo.

Mientras tanto, Bianca, por solidaridad con su hermano, empieza a leer los evangelios, ve películas religiosas y se niega a tener relaciones íntimas con su marido salvo con fines procreativos. Tiene una fuerte discusión con su padre, a quien le reprocha que siempre la haya juzgado y nunca la haya querido por lo que era.

Aprovechando la ausencia de Andrea, que está de retiro en un monasterio, Tomás, disfrazado, inicia una auténtica guerra sin cuartel para desenmascarar la dudosa fe del sacerdote: Finge ser pobre, con una mujer que le pega y un hermano con trastornos cognitivos, y pide ayuda al cura. Cuando la farsa parece haber terminado, de camino a casa el cirujano va a ver a Andrea a su habitación y lo encuentra en compañía del cura, que no lo expone delante de Andrea, sino que en la terraza le pregunta por qué ha mentido. Tommaso le dice que Andrea no puede tirar por la borda su carrera de médico para seguir algo que ni siquiera existe. Entonces Don Pietro, para no revelar nada a Andrea, le pide a Tommaso que haga penitencia poniéndose a su disposición todos los días durante un mes, para trabajar con él en la pequeña iglesia que está restaurando. Thomas se ve obligado a aceptar. Durante este mes, Tommaso, que al principio creía que Don Pietro era un hombre turbio e inmoral, cambia de opinión cuando lo conoce mejor, dándose cuenta de que es una persona buena, amable y servicial.

Mientras tanto, Carla no soporta más la situación, se muda a la habitación de la criada Xenia y no quiere saber nada de su marido. Tommaso inicia un viaje hacia su interior, redescubriéndose a sí mismo y dudando de sus firmes convicciones. Los días con Don Pietro se convierten en citas puntuales en las que evoluciona y de ahí nace una verdadera amistad con el sacerdote. Empezó a confiar en él y a pedirle consejo sobre cómo afrontar la situación que estaba viviendo en casa. En una de estas ocasiones, Don Pietro le lleva a un lugar donde le revela al médico sus convicciones de fe y le confiesa que se hizo sacerdote tras ocho años de cárcel. Sin embargo, Tommaso es un hombre cambiado e incluso consigue acercarse a Carla después de que ésta fuera atacada durante una manifestación. Al final del mes de trabajo que se ha visto obligado a realizar, Tommaso intenta ofrecerse a seguir restaurando la iglesia, pero Don Pietro se muestra inflexible. De vuelta a casa, Tommaso decide enfrentarse a su hijo y entra en la habitación de Andrea, pero lo encuentra en la cama, abrazado a una chica. Andrea le explica que ha cambiado de opinión sobre ser sacerdote, pero que por eso no le había hablado de ello por miedo a decepcionarle. Tommaso le dice que no hay nada malo en cambiar de opinión y que a él le ha pasado. Divertido, pensó en cuándo se enteraría don Pietro, pero Andrea añadió que ya se lo había dicho un mes antes: cuando don Pietro había venido a visitarle le había desaconsejado hacerse sacerdote, porque no creía que estuviera hecho para esa misión. Tommaso comprende el juego del cura e intenta llamarle, pero al mismo tiempo Don Pietro, mientras viaja en su ciclomotor, es atropellado por una furgoneta.

Tommaso llega al hospital justo cuando Don Pietro es admitido. Dada la gravedad del accidente, el sacerdote tiene que ser operado por un colega neurocirujano de Tommaso, quien no se siente con fuerzas para asistir a la operación y abandona el hospital, mientras en el vestíbulo muchos amigos y fieles de Don Pietro, entre ellos Andrea, esperan ansiosos la evolución de la situación. Profundamente decepcionado, Tommaso va a terminar las obras de la iglesia y vuelve al lugar donde Don Pietro le había revelado sus secretos, mirando la creación con nuevos ojos.

También te puede interesar: