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Final de Tess y su guardaespaldas

Final de la película Tess y su guardaespaldas
Final de la película Tess y su guardaespaldas

Tess y su guardaespaldas (1994 )

98 min - Comedia, Drama

Narra la relación entre Tess Carlisle (MacLaine), una testaruda e incontrolable viuda, antigua primera dama de los Estados Unidos, y Doug Hugh (Nicolas Cage), jefe del servicio de seguridad cuyo trabajo consiste en vigilarla. Doug, cansado de las excentricidades, los caprichos y el complejo carácter de la dama, ha pedido encarecidamente que lo cambien de destino, pero Tess se las ingenia para que se quede con ella de forma permanente.


Director:   Hugh Wilson

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A continuación se revela como acaba Tess y su guardaespaldas

Final de Tess y su guardaespaldas explicado

Doug Chesnic es un agente del Servicio Secreto que se enorgullece de su trabajo, desempeñando sus funciones con la máxima profesionalidad. Su misión durante los últimos tres años ha puesto a prueba su paciencia. Doug está a cargo de un equipo destinado en Ohio para proteger a Tess Carlisle, la viuda de un antiguo presidente de los Estados Unidos.

Tess es muy conocida por su labor diplomática y filantrópica, pero parece considerar a Doug menos como un agente de seguridad y más como un criado doméstico, no muy diferente de su chófer, Earl, o de su enfermero, Frederick.

La misión de Doug con Tess llega a su fin, por lo que está deseando que le asignen una misión más emocionante y desafiante. Tess decide que quiere que se quede, y la misión de Doug se prolonga.

Doug considera que está por debajo de su dignidad profesional realizar pequeñas tareas en la casa o llevarle a Tess el desayuno a la cama. Tess le ordena que lo haga, incluso que le traiga la pelota durante una partida de golf. Cuando Doug la desafía, Tess se pone en contacto con un amigo íntimo -el actual presidente de los Estados Unidos- para expresarle su descontento. El presidente, molesto, tiene la impresión de que Doug es deficiente y le reprende por teléfono.

Las discusiones entre Doug y Tess continúan, incluso en el coche. Mientras está a solas con Earl, Tess le ordena que se marche, dejando tirados a sus guardaespaldas. Un humillado Doug debe llamar al sheriff local -no es la primera vez que lo hace- para que la busque. Despedirá a Earl cuando regresen, pero Tess rechaza esa decisión.

Después de regresar de un chequeo en el hospital, Tess ve las viejas imágenes de televisión del funeral de su marido, concentrándose en una visión momentánea de Doug entre los dolientes, abrumado por el dolor. Hace un esfuerzo por caerle bien, compartiendo una copa y una conversación nocturna. Le explica que no está cerca de sus hijos, en parte debido a la incómoda educación que tuvieron como familia política. La moral de los agentes mejora cuando Tess les dice que el Presidente visitará la biblioteca presidencial de su difunto marido, pero su posterior cancelación le baja el ánimo.

Durante un día de descanso, Tess y Earl vuelven a salir sin Doug en otro aparente viaje de placer. Cuando no regresan esa noche, Doug y su equipo de seguridad se dan cuenta de que es probable que Tess haya sido secuestrada y se ponen en contacto con el FBI. La investigación del FBI revela que los recientes mareos de Tess estaban causados por un tumor cerebral inoperable (del que ella le había hablado indirectamente a Doug) y, finalmente, se encuentra el coche con un Earl inconsciente pero sin Tess. Earl es encontrado con pequeñas quemaduras en forma de media luna en la nuca que Doug pronto sospecha que fueron causadas por Tess, defendiéndose con el encendedor del coche.

En la habitación del hospital de Earl, Doug y el agente del FBI Schaeffer interrogan al chófer. Éste se pone nervioso y a la defensiva cuando ve que Doug sostiene el mechero e intenta inculparle del secuestro. Furioso, Doug amenaza con disparar a los dedos de los pies del chófer, uno por uno, hasta que éste les confiesa dónde tienen retenida a Tess, llegando incluso a disparar a un dedo del pie[3] Earl admite que Tess está retenida por su hermana y su marido.

El FBI y el Servicio Secreto hacen una redada en la casa de los secuestradores y los detienen. Cuando encuentran a Tess enterrada, pero viva, bajo el suelo de la casa de campo, Doug y sus agentes se ofrecen para hacer la excavación. Tess insiste entonces en que su equipo del Servicio Secreto la acompañe al hospital.

Al ser dada de alta del hospital, Tess se niega a obedecer la norma del hospital de que los pacientes deben ser dados de alta en una silla de ruedas. Doug le dice, usando su nombre de pila por primera vez, “Tess, sube a la maldita silla”. Tras una breve pausa, Tess obedece, da unas palmaditas en la mano de Doug y dice: “Muy bien, Douglas. Te vas a poner bien”.

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