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Final de Un lugar seguro

Poster for the movie "Un lugar seguro"

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A continuación se revela como acaba Un lugar seguro

Final de Un lugar seguro explicado

“Un lugar seguro” es una película turca de drama romántico dirigida por Ketche. La película comienza con Melisa enterándose de su enfermedad terminal y del hecho de que sólo le quedan unos cinco meses de vida. Ella prefiere el humor al silencio depresivo que se produce tras una noticia así. A Melisa no le importaba mucho que sus días estuvieran contados, sino que estaba bastante preocupada por su hijo, Can, que no tenía a nadie más que cuidara de él como lo hacía su madre. Can tampoco era consciente de la enfermedad de su madre. Melisa y Can conocieron a Firat, un popular empresario que aparecía en todas las revistas de negocios. Aunque su primer encuentro fue desagradable, Firat se convirtió poco a poco en una parte integral del viaje de Melisa.

Trama de Un lugar seguro

¿Cómo se enamoraron Melisa y Firat?

Melisa conoció a Firat cuando buscaba una persona que pudiera cuidar de su hijo. Al ver que su rostro aparecía en cada esquina a la que iba, decidió dar una oportunidad a este romance. Planeó encontrarse con Firat en un club que él visitaba a menudo. Mientras tomaban una ronda de chupitos, Firat expresó que Melisa no era el tipo de mujer que él prefería. Para demostrarle que estaba equivocado, subió al escenario y actuó. Firat quedó impresionado. Le sorprendió gratamente su actuación.

Pasaron la noche juntos, compartiendo sus historias de vida entre mejillones y cerveza. La noche dio un giro dramático cuando el juguete de Can, un trozo de tela atado a la mano de Melisa, cayó al agua. Era la forma que tenía Can de asegurarse de que su madre volviera por la noche para entregarle su juguete. Melisa estaba decidida a sacar el paño del agua, y para ello se lanzó al agua. Nadó buscando el paño. Mientras tanto, Firat se lanzó también para salvar a Melisa de cualquier peligro. Empapados en el agua, los dos volvieron a casa por la mañana, y Can estaba descontento con su madre por haber roto su promesa.

Firat se enamoró de Melisa en cuanto vio que era capaz de llegar a cualquier extremo por sus seres queridos. Pero Can se negaba a aceptar a cualquier hombre como su padre. Su madre era su mejor amiga, y no podía imaginar que nadie más se interpusiera entre ellas. No le gustaba Firat debido a su primer encuentro, ya que era extremadamente grosero con Can. Firat intentó cortejar a Can llevándolo a cenar e incluso a una carrera de coches, pero Can no era tan fácil de complacer. Para ayudar a aceptarlo, Firat le consiguió un perro que pudiera ser su amigo. Aunque Can sólo quedó impresionado cuando vio a Firat proteger a su madre de un hombre lascivo en el restaurante donde trabajaba Melisa. Cuando el peligro cayó sobre él, Firat también se apresuró a salvar a Can de un escenario desafiante. Estos incidentes ayudaron a Can a confiar en Firat, y poco a poco lo aceptó como compañero de su madre. Pero el trágico final estaba aún por llegar.

¿Quién era el padre de Can?

Cuando Firat le preguntó a Melisa sobre la obsesión de Can por el papel de seda, ella le respondió que su padre falleció una noche cuando salió a comprar rollos de papel de seda. Después de enterarse de este incidente, Can se mostró escéptico ante la posibilidad de que su madre le abandonara como lo hizo su padre, y esa fue la razón por la que siempre se aseguró de tener existencias de rollos de papel de seda pase lo que pase. La historia dio un giro sorprendente cuando Can conoció al hombre que su madre le había presentado como su difunto padre.

Un día, Can vio a su padre en la carretera y se quedó sorprendido. El hombre, al que conocía como su difunto padre, estaba delante de él. Le llamó, pero el hombre no reconoció a Can como su hijo. El hombre en cuestión era un amigo de Melisa que se fue a Alemania años atrás, y ella decidió utilizarlo a su favor. Firat también fue testigo de esta situación. Melisa se desmayó en la carretera en medio del caos. Este incidente llevó a la revelación de dos verdades: una, que Melisa estaba enferma, y dos, que el hombre que Can siempre había creído que era su padre, en realidad no era pariente suyo. Firat se sintió traicionado, ya que Melisa nunca mencionó su enfermedad terminal. Creyó que todo era un gran plan ideado por Melisa, que lo había elegido a él, el empresario, para que cuidara de Can. Incapaz de seguir soportando la culpa de la simulación y la traición, finalmente decidió desvelar la verdad.

Firat era el padre biológico de Can. Melisa conoció a Firat en el club y se tomaron unas copas de más, lo que les llevó a pasar la noche juntos. Firat había prometido volver a casa de Melisa después de comprar algunos bocadillos y rollos de papel de seda, pero nunca regresó. Después de enterarse de su embarazo, Melisa había intentado ponerse en contacto con Firat, pero él siempre estaba ocupado. Así que, después de años, cuando por fin se encontró con él por casualidad, decidió contarle la verdad. Aunque crió a su hijo sola en esta etapa crítica de su vida, sintió que debía hacer saber la verdad.

Final de Un lugar seguro

¿Aceptó Firat a Can como su hijo?

Firat luchó con la verdad. El hecho de ser padre y de que la madre de su hijo estuviera gravemente enferma le llevó algún tiempo comprenderlo. Aunque, finalmente, lo superó y decidió hacerse cargo de su familia. Aunque sabían que apenas disponían de tiempo, intentaron aprovecharlo al máximo pasando la noche juntos.

A la mañana siguiente, cuando Firat se despertó, se dio cuenta de que los rollos de papel de seda habían desaparecido y Melisa había dejado un diario. Los rollos de papel eran un recuerdo del padre de Can, y como éste había decidido estar con su hijo, ella se deshizo de los papeles. Melisa decidió dejarlos. Desde el principio de la película, Melisa camina hacia el océano, y en el plano final, nos damos cuenta de que Melisa ha desaparecido y sólo quedan sus zapatos. Quizás eligió una muerte indolora.

Can no supo expresar su tristeza con palabras; se sentía roto sin su madre. Firat le dio el diario que su madre le dejó; tenía imágenes dibujadas a mano de todo lo que veía y de las personas que amaba. Can aceptó a Firat como compañero de piso, aunque había establecido algunas reglas para facilitar las cosas. Can encontró en Firat un amigo en el que apoyarse, tal y como había querido su madre.

“Un lugar seguro”, con momentos de humor y un final trágico, intenta poner demasiadas emociones en un plato. Aunque el reparto cumple, los constantes giros de la historia parecen bastante innecesarios y exagerados.

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