Final de Una mujer fantástica

Marina (Daniela Vega) una joven camarera aspirante a cantante y Orlando (Francisco Reyes), veinte años mayor, planean un futuro juntos. Tras una noche de fiesta, Marina lo lleva a urgencias, pero él muere al llegar al hospital. Ella debe entonces enfrentar las sospechas por su muerte. Su condición de mujer transexual supone para la familia de Orlando una completa aberración. Ella tendrá que luchar para convertirse en lo que es: una mujer fuerte, pasional... fantástica.

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A continuación, puedes leer el resumen y la explicación de Una mujer fantástica

Final de Una mujer fantástica explicado

Marina es una joven transexual que vive en Santiago de Chile y trabaja como cantante y camarera. Su novio, Orlando, un hombre mayor con el que se ha mudado recientemente, la lleva a cenar. Él le regala por su cumpleaños una nota en la que le promete entradas para un famoso complejo turístico, ya que ha extraviado las entradas reales antes o después de visitar la sauna. Esa noche, Orlando se despierta aturdido y se queja de que no se siente bien. Cuando Marina se dispone a llevarlo al hospital, tropieza con una escalera. Tras llevar a Orlando al hospital y registrarlo, un médico le dice que Orlando ha muerto de un aneurisma cerebral. Sale del hospital desesperada y llama al hermano de Orlando, Gabo. La policía la recoge y la lleva de vuelta al hospital para pedirle explicaciones sobre su repentina marcha. También comprueban su (antiguo) carné de identidad y a partir de entonces la llaman “señor”. El hermano llega y le habla con la suficiente familiaridad como para convencer a los policías de su inocencia y le permite llevar el coche de Orlando a casa.

Marina es contactada por Sonia, la ex mujer de Orlando, y acuerdan una hora para que Marina deje el coche de Orlando. Mientras trabaja, Marina recibe la visita de un detective. La detective, Adriana, le revela que trabaja en la resolución de crímenes que incluyen agresiones sexuales, y que estaba preocupada por los moratones que sufrió Orlando durante su caída. También sugiere que Orlando pagaba a Marina como trabajadora sexual y no que tuvieran una relación regular. El detective cree que, como trabajadora sexual que es transgénero, Marina puede haber sido golpeada por Orlando y al defenderse le causó las lesiones. (Para demostrar que esto no ocurrió, al día siguiente Marina se presenta en la comisaría y se fotografía desnuda para demostrar que no hubo ningún intercambio violento entre ellos la noche de la muerte de Orlando).

Marina regresa al piso que compartía con Orlando y es consolada por la perra alsaciana Diabla. Bruno, el hijo de Orlando, llega y cuestiona a Marina usando el nombre de Marissa. Decide llevarse a la perra a pesar de las protestas de Marina. Le hace preguntas personales sobre la operación a la que se ha sometido y la acosa.

Cuando se va, Marina lleva el coche a lavar. Ve a Orlando y se molesta. A continuación, lleva el coche al aparcamiento, tal y como le han indicado, y espera a Sonia. Cuando Sonia llega, revisa el coche y se enfada. Le pide a Marina que le entregue el piso en cuanto pueda. Marina se disculpa pero Sonia se lo toma como “todo un culebrón”, y dice que cree que lo que pasó entre su ex y Marina fue “pervertido”. Le dice a Marina que no vaya al funeral.

Gabo llama y le dice a Marina que Orlando será incinerado y que quiere que ella tenga parte de las cenizas. Marina va a ver a su profesor de canto, que se pregunta si está allí para aprender ópera o para recibir apoyo moral…

Marina se prepara para mudarse del apartamento de Orlando. Llama a una empresa textil local diciendo que quiere una corona de flores y así descubre dónde se celebra el velatorio. Su hermana, Wanda, y su compañero, Gastón, la saludan afectuosamente y la sacan del piso. Ella les cuenta que el hijo de Orlando ha entrado en el piso sin invitación y ellos le sugieren que avise a la policía, pero ella no quiere saber nada de la policía. Marina se baja del coche antes de tiempo sin su equipaje.

Marina acude al velatorio de Orlando. Al llegar, Sonia detiene el servicio y exige que Marina se vaya. Al salir, Gabo la sigue y se disculpa con ella. Más tarde es abordada por Bruno y sus amigos desde un coche. Sus amigos la agarran y la obligan a entrar en el coche. La amenazan y le envuelven la cara con cinta adhesiva, dejándola en un callejón. Asustada y sola, Marina se dirige a un club gay donde conoce a un hombre, baila con él y tontea con él. Cree volver a ver a Orlando. Más tarde se queda con Wanda y Gastón.

A la mañana siguiente, Marina descubre los detalles del funeral de Orlando en el periódico. Wanda y Gastón le advierten que lo deje pasar, y Marina dice que no asistirá. En el trabajo atiende a un cliente con una llave numerada similar a la que le dejó Orlando. Le pregunta a qué pertenece y el hombre le dice que a su sauna.

Visita la sauna nerviosa y se registra en ella. Con una toalla y sudando a mares, localiza las taquillas y abre la de Orlando, pero está vacía.

Va a la funeraria después de la ceremonia. Al entrar en el cementerio, se encuentra con la familia de Orlando que se marcha en su coche. Cuando la insultan, se sube al coche y grita enfadada que quiere recuperar a su perro. Aturdidos, se marchan. Siguiendo a un empleado hasta el depósito de cadáveres, puede ver el cuerpo de Orlando y despedirse de él antes de su incineración.

Más tarde, se ve a Marina corriendo con Diabla. En la última escena, canta un recital de ópera ante un auditorio repleto.

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